La sociedad en la que vivimos reclama empresas cada vez más preocupadas por el ambiente en el que operan, tanto a nivel social como medioambiental. Resulta por este motivo indispensable determinar el nivel de concienciación e implementación de este género de políticas dentro de las compañías. Actualmente la sociedad es cada vez más siendo consciente de la necesidad de proteger y preservar el planeta, con lo que defiende acciones que fomenten el consumo responsable y que sean consecuentes con los principios esenciales, como son los derechos humanos.
Siguiendo estas motivaciones, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)engloba las políticas empresariales que defienden una línea de actuación enfocada a que las empresas contribuyan a la mejora de la sociedad. De este modo, es esencial que desde las compañías se efectúen esfuerzos para llevar a cabo actividades que mejoren ciertos comportamientos sociológicos, sin aguardar nada a cambio por este motivo. Estas acciones «desinteresadas» en lo referente a la respuesta esperada tras su realización se enmarcarían dentro del área del marketing social, enfocado a lograr una ventaja a nivel competitivo, un valor superior que ofrecer al consumidor que mejore tanto su bienestar como el de la sociedad en conjunto.
Una empresa responsable persigue un equilibrio de tres consideraciones a la hora de fijar las políticas de marketing: los deseos del consumidor, las utilidades de la compañía y los intereses de la sociedad.Así puesto que, antes de la aparición del concepto de "marketing", las empresas basaban sus decisiones fundamentalmente en lograr utilidades en un corto plazo, hasta el momento en que comenzaron a entender la relevancia de satisfacer los deseos del consumidor en un horizonte temporal mayor, momento en el que la mercadotecnia surgió.
Asimismo, dado que vivimos en la "Era de las Comunicaciones", los consumidores están cada vez más informados sobre este tipo de actividades, lo que provoca que muchas empresas decidan destinar una parte de sus recursos a informar a la población sobre ellas, así como a difundir la sostenibilidad de sus acciones empresariales a través de campañas de marketing social. Hoy en día no existe únicamente la preocupación por "limpiar la imagen" dentro del sector que se pueda ver más perjudicado por la actividad de la empresa, sino que lo que se pretende es conocer si existe una verdadera implicación por su lado con el desarrollo social en sus actuaciones tanto dentro de la compañía como con el conjunto de la ciudadanía (Madueño et al., 2014).
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